Sede Canónica

Su origen se remonta a la toma de la ciudad por el rey Femando el Católico en 1487. Situados en la plaza de la Constitución, al pie de la muralla, nos sorprende su gigantesco campanario. En él aún se aprecia la influencia del arte musulmán en sus azulejos y en las esferas decorativas que recuerdan el yamur islámico o remate del alminar de la mezquita.

Podemos entrar por dos portadas. Ambas, principal y lateral, son de estilo neoclásico, siendo sufragadas por Fray Rafael de Vélez, entonces arzobispo de Santiago. Se edificaron en torno a 1829 y la principal posee una mayor monumen­talidad que la lateral. En la primera se abre un arco de medio punto, flanqueado por columnas toscanas que descansan sobre pilares y sostienen un entablamento coro­nado por una hornacina, actualmente vacía, rema­tada por un frontón curvo.

Las puertas están datadas en 1781, apareciendo como motivo decorativo un báculo y una mitra y la inscripción SENNIO OPP PH DE MOLINA LARIO Y NAVA. Este ocupó el obispado de Málaga entre 1776 y 1782. La puerta de la fachada lateral es muy simple.

Ya estamos dentro, el visitante quedará sorprendido por su monumentalidad y también por cierta frialdad. Lo que vemos no es la iglesia construida en el siglo XVI, levantada al gusto mudéjar. La construcción mudéjar está debajo, enmascarada por la reforma neoclásica llevada a cabo en los años centrales del siglo pasado, impulsada por el abogado veleño don Federico Vahey, ministro de Gracia y Justicia de Isabel II.

Nos encontramos en una iglesia de tres naves y crucero, cubierta su nave cen­tral con bóveda de medio cañón apoyada en lunetos y arcos fajones, las laterales con casquetes semiesféricos con pechina.

El visitante se preguntará: ¿Dónde pararse? ¿a qué prestar nuestra atención?. Comencemos por la capilla del Sagrario, realizada por la Hermandad del Santísimo Sacramento en 1721, según la profesora Rosario Camacho, decorada bajo los cáno­nes barrocos. En la nave que aquí empieza, llamada de la Epístola, encontramos a la Virgen de la Angustias, imagen de vestir tallada por el imaginero granadino Domingo Sánchez Mesa en 1952, autor igual­mente de Santa María Magdalena y de Jesús atado a la Columna, las dos son pos­teriores a la Guerra Civil.

Llegamos a la entrada principal y desde allí podemos ver el gran mural que cubre el muro trasero del presbiterio. En él aparece Cristo triunfante rodeado de los cuatro evangelistas; este gigantesco mural fue pintado, en 1985, por don Francisco Hernández.

 

 

 

 

 

 

 

En la nave lateral que nos queda, la del Evangelio, destaca, a sus pies, la capilla funeraria mandada construir por don Federico Vahey, de ahí que se consa­gre a la advocación de San Federico. Hoy la conocemos como la del Cristo de los Vigías, dándole el nombre el Crucificado que reside en ella. Esta imagen es la original que se encontraba en el retablo de Santa María. Actualmente se procesiona una fiel copia de ésta.  En las pechinas destacan unas yeserías alusivas a la Justicia humana y divina, al Pecado y al Crimen, tema muy apropiado para el abogado y ministro que fue enterrado en ella. Las pinturas son recientes y su autor es Hernández.

 

 

 

 

 

 

Asimismo, junto a la capilla citada anteriormente, encontramos la del Santo Sepulcro, recientemente restaurada.
Saliendo por una portada adintelada, con arco de medio punto con motivos episcopales y eucarísticos, podemos ver la sacristía. Atribuida a Martín de Aldehuela y construida en 1789 posee una rica decoración de rocallas y lazos.

Abandonamos la iglesia, en ella se mezcla lo mudéjar, en gran parte oculto, con el rigor y la pureza del neoclásico, la gracia del rococó con el trazado firme y severo de Hernández.